



















TERRAZAS DE SANTA MARIA
14.960 m2
TIGRE, PROVINCIA DE BUENOS AIRES. 2018-2025
EQUIPO: Matías Beccar Varela, Ignacio Etcheverry y Cecilia Podestá (asociados); Alejandro Timpanaro (cálculo estructural), Marcelo Di Pelino (instalaciones), Verónica La Cruz (iluminación); Marina Solomonoff (CMMS), Majo Cristiano, Matías Rojas, Lucía Padilla.
CLIENTE: Eidico / CONSTRUCCIÓN: Edifra
FOTOS: MBVAA
Situado en un terreno alargado a la vera de la Avenida Italia, el proyecto se concibe como una pareja de barras longitudinales que se fragmentan para generar recintos más contenidos, por un lado, y espacios verdes comunes, por el otro. Un total de 168 viviendas se reparten con distintas tipologías en los cuatro niveles del proyecto, algunas con jardines, otras en dúplex o con parrillas, pero todas con grandes balcones-terrazas.
La disposición de las unidades en crujías simples está concebida para dotar al 100% de las viviendas con ventilación cruzada, algo cada vez más pertinente en nuestro clima templado húmedo. Las circulaciones de acceso a cada unidad son completamente abiertas y favorecen tanto la vida al aire libre como la percepción de unos espacios comunes más dinámicos. La configuración resultante se estructura en un diagrama de usos muy simple que toma a su favor el desafío del automóvil, actor fundamental en la vida de los suburbios.
La edificación ofrece hacia la Avenida una cara en movimiento, con testeros ciegos en los quiebres y perforaciones que dejan entrever la dinámica comunitaria hacia el interior del complejo. Cada receso en la volumetría produce un generoso espacio abierto hacia afuera, aprovechado para introducir zonas verdes comunes, el café con sus galerías, la piscina…
La playa de estacionamiento es tomada como parte central del programa y abordada con diferentes espacialidades, vínculos y texturas vegetales. La particular disposición de los bloques, generando una sucesión de enclaves reconocibles, incentiva el encuentro social y la sensación general de espacios acotados y gobernables, a pesar de la longitud del conjunto: casi 200 metros.
En una promenade perfectamente simétrica, el paisaje edificado evoluciona a medida que se avanza desde el ingreso, con pliegues hacia adentro y hacia afuera, dejando fracturas por donde atisbamos el cielo del otro lado.